lunes, 30 de abril de 2012

De nombres, cowboys y aliens…

Ayer vi por fin Cowboys &. Aliens, película que me llevaba esperando bastante tiempo pero por diversas razones no le pude hacer un espacio. En el fondo, me repelía un poco la idea de la película… Sí, me repelía porque me sonaba a algo muy, muy comercial, con un argumento sin sentido alguno y al fin y al cabo una pérdida de tiempo sin más. Pero por recomendación de algunos amigos decidí a emprender la tarea. 

Valió la pena. La película es totalmente aceptable y tiene grandes momentos. Además, ya sólo los nombres del reparto son razón de peso para verla. El film cuenta, obviamente, un ataque alienigena en una sociedad en la que, en el cine, pocas veces –o nunca- se había intentado juntar. Que los extraterrestres ataquen a nuestra sociedad moderna es algo archiconocido. Ubicar eso mismo en el lejano Oeste es una idea bastante ingeniosa. Es lo que hizo H. G. Wells en su libro “The War of the Worlds” –un ataque de otro planeta en la sociedad londinense a principios del S. XX.- que luego Spielberg –para decepción de muchos- adaptó en un ambiente trilladísimamente contemporáneo. “Cowboys &. Aliens” tiene una historia interesante, bien contada que, si bien se adivina a la legua, no cansa, mantiene entretenido y deja mucho por la calidad de sus personajes. Y quizá es eso lo que más me gustó de la película: la evolución de cada uno de sus personajes. 

Advertencia: de ahora en más, todos serán spoilers, por tanto si no han visto el film… vayan a conseguirlo… 

Los personajes que comienzan siendo odiosos, poco a poco van mutando a entrañables personas conforme ellos, y nosotros, descubrimos cómo son realmente. Dolarhydel, interpretado por Harrison Ford, en un principio es un déspota vaquero dueño de tierras y gran cantidad de ganado. La pérdida de su hijo, Percy, le hará conectarse con otras personas para ayudar y ayudarse. Ahora tomemos a Jake, el protagonista que protagoniza Daniel Craig. Al inicio es un criminal que, por razón desconocida, no recuerda su penoso pasado al igual que todos sus delitos. Este es justamente el punto para que él pueda decidir si en verdad quiere ser lo que fue, con todo su pasado, o revertir todo aquello y comenzar de nuevo. Me quedo con una frase que le dice el predicador a punto de morir: “en el fondo eres una buena persona. No es importante lo que fuiste, si no lo que eres”. Parecen frases algo acarameladas pero al diablo con ello si nos hacen detenernos y pensar un poco sobre nuestra vida. La película está claramente dirigida a eso: a demostrar cómo una persona puede cambiar, cómo grandes acciones pueden desviar el curso de nuestra historia y cómo todos en el fondo buscamos el bien. 

Además de estos personajes en los que vemos un cambio no hay que olvidar el increíble giro que significa la verdad sobre Alice (Abigail Spencer). El que venga de otro planeta y que haya tomado forma humana para así poder mezclarse resulta, en el punto en que es develado, algo fuera de sitio, pero sin embargo es perfecto teniendo en cuenta el desenlace final de la historia. 

La película, podría pasar –sobre todo en su primera mitad- como un western –y de los buenos-. Las tomas de paisajes desérticos al igual que la escenografía es –aunque modesta- muy creíble y atractiva. Ya girando hacia la segunda mitad, nos encontramos con el relato de ciencia ficción pura y dura. Pero lo bueno de todo esto es que los protagonistas son mucho más escépticos que si por ejemplo lo mismo pasara en este tiempo. Y por tanto, el enfrentamiento entre la raza humana y la alienígena es un poco más interesante. 

Sin embargo, lo que no puedo entender y fue lo que me molestó durante toda la película, fue el título de la misma. Por qué razón vinieron a ponerle Cowboys &. Aliens, un título tan nerd y fantasioso que a primera vista espanta. Es obvio, de eso trata el film, pero ponerle ese nombre en mi opinión no es del todo acertado. Cuando pensaba esto me acordaba de un comentario que hizo Andrés Borghi en Facebook a raíz del nombre de Abraham Lincoln: Vampire Hunter–dicho sea de paso también nombraba la película que hoy nos ocupa-. Decía Borghi que tales películas están tratadas de forma muy seria y sin embargo el nombre las hace parecer funcionales solo para un ambiente como internet: plagado de cosas que muchas veces desentonan. Digo yo, ¿no hubiese sido mejor ponerle un título algo más metafórico, que no diga directamente de qué va el film? Ponerle Cowboys &. Aliens es tan tonto como ponerle “James Bond contra Marte”. Entiendo que el título es comercial, pero incluso algo tan chirriante como “Demonios de otro planeta”, “Los demonios del oro”, simplemente “Demons” o “Venimos por el oro” –los que hayan visto el film entienden, claro, que los vaqueros les llaman “demonios” y que además ellos vienen por el oro- son más ingeniosos e intrigantes que el título que fue elegido.


sábado, 17 de marzo de 2012

The Thing, conexiones temporales y sus consecuencias

Poco más de cien años de cine y no alcanzamos a verlo todo. Es imposible, es demasiado. Los jóvenes, nos conformamos con vislumbrar sólo la última parte, la que nos toca. En un pasado no vivido y no por eso menos ansiado, se quedan los trozos de celuloide que jamás vimos. Estamos ciegos de vertiginosos efectos especiales que agregan realidad, pero a veces roban contenido. Una que otra obra puede impactarnos: lograr combinar una buena historia y efectos que estén a su altura es difícil pero no imposible y hay que confesar que a veces se logra, pero pocas. Sin embargo, nos olvidamos con frecuencia de otras épocas donde una escena realizada con animatrones resultaba alucinante y ahora nos parece anticuada. El ejercicio es difícil: intentar mirar ese pasado desde nuestro tiempo, plagado de tecnología, pero intentando suponer que vivimos en ese tiempo y que pertenecemos a esa parte concreta de la historia. Así, nos colocamos en aquella época, y el film nos sorprende, nos hace temblar, volver a vivir.

Con The Thing me pasó algo extraño: conecté dos épocas –la mía y otra que está tan alejada que me es ajena- tan perfectamente que me pareció vivir un espacio-tiempo continuo, mejor dicho simultaneo, sin cortes ni parpadeos interferenciales. The Thing (Matthijs van Heijningen Jr., 2011) fue sin ir más lejos una de mis mejores películas de ciencia-ficción-terror. El ritmo era perfecto, la trama interesante y la puesta en escena impecable. Ya de por sí el tema de la-cosa-imposible-de-describir y sus varias formas deformes y asquerosas me resultaba sorprendente y llamativo. Que no se entienda mal: no estoy haciendo culto a lo deforme sino que la cosa, como Cosa, es un personaje tan explotable y perfecto que podría seguir alimentando miles y miles de historias. El hecho de que (cuidado con los spoilers) un ser intente copiar a otro ser para así ocultarse y atacar en el momento preciso es escalofriante y más aún si cuando se muestra saca tentáculos por todos lados y camina a cuatro patas con el cuello quebrado.



Tan alucinado quedé con este film que, movido por la curiosidad y el ánimo de otros amigos, me fui a buscar el que pensaba había sido el origen y fuente primera de este remake moderno. Por el año 1982 encontré cierto film de John Carpenter que lleva exactamente el mismo título. [Supongo que conocerán a Carpenter: sujeto interesante y extraño, “Hallowen (1978)” no me pareció muy buena, sin embargo guardo un buen recuerdo de “Escape from New York (1981)”]. Lo que yo esperaba ver era exactamente la misma historia, o tal vez lo que había sucedido antes de los sucesos narrados en The Thing (2011). En cambio (aviso: lo siguiente es un spoiler. Si no quieres saber de qué van las películas, sáltate este párrafo), descubrí que The Thing de Carpenter continúa la historia de The Thing de Matthijs van Heijningen Jr. Al final de esta última hay cierto epílogo que se entremezcla entre los créditos donde vemos correr a un perro siberiano. Esa situación, es la que da inicio a The Thing de Carpenter. La versión de 2011 era al fin y al cabo una protosecuela de la de 1982.



La de Carpenter contiene un ritmo y una puesta en escena tan buenas como la versión del 2011. El film, para nada ha envejecido con lo que la continuidad entre los sucesos es perfecta. Las escenas de Carpenter son tan escalofriantes como en la nueva versión si bien las tecnologías han cambiado rotundamente. En la primera vemos perfectos y creíbles animatrones, en la otra, efectos digitales espeluznantes. Una de las cosas que más me gustaron fue que en la versión de 2011 los escenarios y sucesos están presentados de manera tan fiel a lo que sucederá en el film de 1982 que el tributo de una a otra es claro y excelente. No hay duda que Matthijs van Heijningen Jr. tenía muy claro lo que debía hacer, y lo hizo estupendamente bien.

[Nota: The Thing (1982) es a su vez un remake de The Thing from Another World (1951) pero esta, ha quedado opacada por el tiempo y la sombra de sus sucesoras].

martes, 8 de noviembre de 2011

Super 8 y lo que nos deja el buen cine

Ya el cartel de la película prometía un retorno a lo que alguna vez vivimos, a eso que nos hacía disfrutar cada toma, emocionarse junto con los personajes y estar dentro, con ellos. Quizá aquel que se dedique al cine, sentirá muy de cerca esta película y especialmente aquel que alguna vez haya filmado algo sin recursos pero con la ayuda de amigos.

Super 8 nos cuenta la historia de un par de amigos que intentan filmar una película de zombies para un festival. El protagonista Joe Lamb, interpretado por Joel Courtney, es un chico que pierde a su madre y debe vivir con su padre, un policía de pueblo…

-Estás dando vueltas. ¡Sólo dime qué es lo que te gustó de la película!

Ok, ahí voy. Super 8 es un reflejo de lo que todo cineasta consagrado tal vez hizo y además, y más precisamente, una muestra de lo que los cineastas –aunque no profesionales- intentan hacer: una película intentando poner lo mejor de sí y que por esas casualidades de la vida, sale mejor de lo que pensaban. Pero ahí está el problema: la historia de Joe y sus amigos es sólo el escenario en el que se entremezclan un montón de historias, además de la “principal” de la que hablaremos en los spoilers. Y es que cada uno de los personajes están tan bien trabajados que llegan a ser reales y muy entrañables para el público. No sólo hablar de Jackson Lamb, padre de Joe interpretado por Kyle Chandler, un policía que perdió a su esposa y debe educar solo a su hijo o su vecino Louis que –mejor no cuento-, sino también del grupo de amigos: el director que como un pequeño dictador intenta sacar adelante su película, el loco chico de los explosivos, el estrella de la película que si bien sus diálogos denotan una persona muy inteligente y capaz, en la vida real es lo contrario –esteriotipo de los actores en general- o el que sólo ayuda, uno más. Pero todavía más entrañables son la pareja protagonista: Joe que dará todo lo que sea para que su amigo termine la película y Alice, la chica que se agregará al equipo y convencerá con sus actuaciones tan creíbles como lacrimosas que vive una triste vida con su padre alcohólico. Todos y cada uno son un mundo aparte y la unión de todos forma una historia muy rica, llena de ideales, entrega hacia el otro y perdón.

-Abrams...

Sí, conocemos a J.J. Abrams, el director del film que hoy nos ocupa, por películas como Star Trek XI o Misión imposible III, pero especialmente por ser el creador de Lost. En Super 8 demuestra no sólo su capacidad de contar historias, de escritura sin ir más lejos, sino también su visión particular de filmar una toma –cosa a veces difícil de encontrar- su perspectiva de las cosas y los tributos hacia sus maestros. Super 8 mantiene la historia pendida de un peculiar suspense, revelando muy poco hasta llegar al momento justo donde deben ser enseñadas las cosas. Todo ello alimentado por graciosos diálogos de chicos que intentan salir de su niñez. Es interesante ver qué te muestra Abrams en cada una de las tomas y cómo te lo muestra. Manejar a un grupo de niños –cuatro o más- para que se acomoden en un cuadro y resulte algo natural es algo difícil y Abrams lo sabe hacer y lo mejor, varias veces. Los movimientos de cámara son muy acertados y soberbios pero sin caer en la exageración. Hay grandes escenas como la de la gasolinera o la del autobús, pero la que más llega al fondo –en todos sus aspectos- es la de la filmación en la estación de trenes. Allí vemos por vez primera la actuación de Alice y nos sorprendemos por lo que hace y cómo lo hace. Luego seguirán las sorpresas que ahora no revelaré, pero siempre se mezclan los comentarios atinados de los personajes del reparto. Una gran escena y unos jóvenes actores con un potencial increíble. O la escena de...

-¡Espera, espera, tío! ¡Me estás contando todo!

-Pero si ni siquiera he dicho el final...

-Da igual, con todo lo que has dicho no hace falta tener un apartado de spoilers.

-Ok, sin spoilers entonces.

-Prosigue.

Hay algo realmente curioso que por un lado puede resultar interesante y novedoso para algunos y por otro lado desilusionante para otros. En el trailer, pudimos ver la escena de una camioneta que se detiene en las vías de un tren con una espectacular coleada, luego una toma subjetiva del rodado yendo a gran velocidad contra el tren, el choque y luego unos golpes en un conteiner. Espectacular, increíble, buenísimo. Sin embargo, en la película eso no aparece.

-¿Cómo que no?

Es decir, aparece pero todo visto desde otro punto de vista, desde la perspectiva de los chicos que se encuentran cerca. No sé si es capricho del director –y se lo agradezco- pero este ejemplo es una de las cosas que realmente me gustaría ver más a menudo. Estamos acostumbrados a que los trailers nos revelan demasiado de la película, incluso a veces nos dicen cuál es el meollo del asunto y por qué no, el final. En el trailer de Super 8 hemos visto una historia pero en la película vemos otra –ok, la misma- pero desde otro sitio.

-Interesante.

Dejo el primer teaser:



Sí. Además, hay otros pequeños detalles que tal vez se pueden escapar, pero forman parte del universo Abrams. Ejemplo 1: en la película que filman los chicos, hablan de una tal fábrica de Químicos Romero. Esto será lo que ocasione la presencia de zombies. Es una referencia directa a George A. Romero, creador de la temática de los muertos vivientes con su comienzo por allá en los años ’68 con “Night of the Living Dead” y sus futuros reciclajes. Más allá de si sus trabajos son o no bien valorados, Romero ha sido inspiración y punto de inicio para numerosos directores. Ejemplo 2: sabemos que la película fue producida por Steven Spielberg y también se dice que este fue gran “maestro” del primero –no de manera directa sino a través de sus películas-. Bueno, en la película podemos ver algunas tomas que nos recuerdan a Spielberg y más concretamente a su película E.T. En el tráiler podemos ver una bicicleta que dobla una calle. Estoy casi seguro que se conecta con las escenas de Spielberg. Sin embargo, más allá de las conexiones, creo que Abrams es un brillante ejemplo de lo que son los tributos pero además creo que Super 8 supera con creces a E.T. Cuando la veáis sabréis por qué.

Nota: disfrutaréis mucho los créditos finales.

Ah, el trailer 2:



lunes, 18 de julio de 2011

The Dark Knight Rises, teaser!!!


Por fin, y pese a las dudas, ya podemos ver el teaser de The Dark Knight Rises, última parte de la trilogía de Batman a cargo de Christopher Nolan. Sin embargo deberemos esperar hasta el 20 de julio del 2012 para verla...
Como siempre, Nolan mantiene una campaña publicitaria muy lenta y eficaz. Como es obvio, se sabe muy poco del argumento y como también sucedió con Inception, este teaser nos revela muy poco. En el teaser podemos ver algunas imágenes de las dos primeras entregas y a Jim Gordon en un hospital pidiéndole a Batman su retorno a Ciudad Gótica. En la versión que se había filtrado por internet hace unos días -filmado en la premiere de Harry Potter 7- no se alcanzaba a ver el plano final de Batman en una supuesta lucha...
Sólo para recordar, hará cosa de un mes pudimos ver la primer imagen del villano conocido como Bane -en latinoamérica Nefasto- interpretado por Tom Hardy. En el teaser podemos verlo de manera muy rápida, en un plano muy cerrado. Esto no hace más que acrecentar nuestra expectación. Dejo la primer imagen de Bane.El lunes pasado, apareció el primer póster oficial que también he colgado en esta entrada.
A disfrutar del teaser y a comerse las uñas con la espera!

sábado, 16 de julio de 2011

Remake de »The Evil Dead«

Hace un par de años meses comenzó a circular el rumor de un remake del famoso film de culto »The Evil Dead« (1981) de Sam Raimi. Recordemos que este fue el primer largometraje del afanado director de “Darkman” (1990) o “Spiderman” (2002-2004-2007). Siendo de bajo presupuesto, el film de terror superó las expectativas e impactó al público. En Rotten Tomatoes posee un 100% de comentarios »frescos« y su segunda parte e incluso la tercera, siguieron caminos parecidos siendo hoy una de las trilogías de culto más aclamadas.
—Dí algo en español Matías:
—Está bien. »The Evil Dead« llegó al mercado hispanohablante como: Posesión infernal (España), El despertar del diablo (México), Diabólico (Argentina) y Muerte diabólica (Perú). »Evil Dead II« (1987) —que ya era un remake de la primera— llegó como Terroríficamente muertos (España), El despertar del Diablo 2 (México), Evil Dead 2: Noche alucinante (Argentina) —quizá la más conocida— y Los muertos diabólicos 2 (Perú). La tercera y última parte »Army of Darkness« (1993), también dirigida por Sam Raimi, no sufrió tantos reveses traductológicos y llegó única y simplemente como »El ejercito de las tinieblas«. Esta parte, no se mostraba tan fuerte como las demás, excesivamente gore, sino que se trataba de un giro épico abierto a un público más amplio.
—Prosigue.
—Bien. Por el año 2009 un cortometraje uruguayo de ciencia ficción arrasó con su número de visitas en youtube y llamó la atención de algunos estudios de Hollywood. El corto, fue el resultado de 6 meses de trabajo y 500 dólares, que le valieron a su director Fede Alvarez, el sueño —imposible—hecho realidad de todo director joven. Uno de los muchos interesados fue Sam Raimi...
—¡Ah, ahora entiendo!
—Sam Raimi le ofreció 30 millones de dólares para dirigir un largometraje basado en su corto. Alvarez estaba por estallar. Sin embargo, las cosas cambiaron un poco. El proyecto de ciencia ficción sigue en pie, sin embargo, Sam Raimi quiere que Fede Alvarez dirija un remake de »The Evil Dead« antes de la superproducción ya mencionada. Como es de esperar, el largometraje de terror, estará bajo el sello de Ghost House Pictures, la productora de Sam Raimi y Robert Tapert.
Pero volvamos a Uruguay. El corto llevó el nombre de Ataque de pánico! (2009). Lo dejo para los que todavía no lo conocen:

Como ya dije, la adaptación de este trabajo tendrá que esperar. Ahora sólo nos queda esperar el remake de terror de Fede Alvarez.
Y para recordar buenos tiempos, dejo el tráiler de “Army of Darkness”:

martes, 12 de julio de 2011

Rec Génesis y lo que nos espera

Voy a ser sincero, uno se vuelve fanático de lo bueno, y aunque a veces las cosas se deformen y no respondan a lo que en un principio eran, uno no pierde el gusto por esas cosas. Con la expectación que está creando “Rec 3, Génesis” –película que no me pienso perder- me he puesto a retomar y analizar de nuevo esta brillante obra maestra que ha llegado a ser la franquicia española más exitosa y obviamente más rentable.

Antes de comenzar por el principio, como debería, voy a adelantar lo que nos espera en los próximos años y lo que está sucediendo en estos momentos. Cabe recordar, para los que tal vez no lo sepan, que “Rec” vio la luz y su éxito por el año 2007 y que su secuela, apareció en el 2009. Ambas cintas fueron dirigidas conjuntamente por Jaume Balagueró y Paco Plaza. Bien, lo que se sabe es que se esperan dos partes más y que la tercera se estrenará este año con el nombre de “Rec 3, Génesis” bajo la dirección de Paco Plaza. La misma intentará contar dónde se originó la… ¿infección? que es tema central de la primer parte. A diferencia de sus predecesoras, esta precuela protosecuela no será filmada cámara en mano, a la manera de falso documental, sino que tendrá las características y técnicas fílmicas de una película convencional sin perder, claro está, el estilo de terror que caracteriza al conjunto. La historia gira en torno a un casamiento donde se desata el virus demonio (?). Ya se ha concluido con el rodaje y se espera con gran expectación algún primer teaser o tráiler. Según cuenta su director y Jaume Balagueró (que no se separa del proyecto sino que toma parte como productor), la cinta no pierde ese sarcasmo y humor negro que ya vimos en las entregas anteriores. Ya el primer póster oficial –que colgué al principio del post- nos avisa con una lágrima de sangre, lo que nos tienen preparado: “el día más feliz de mi vida”.

La cuarta parte, llevará el nombre de “Rec 4, Apocalipsis”, pero la dirigirá Jaume Balagueró y Paco Plaza será el productor. Rec 4 contará lo que sucede después de Rec 2. Aunque todavía no hay una sinopsis oficial, me juego a decir –aunque ya es obvio- que la cuarta parte contará –cuidado, esto sería como un spoiler- como Ángela Vidal sale del edificio y lo que sucede fuera. Después, una infección apocalíptica en Barcelona, muchos zombies y mucha acción.

Ahora volvamos al principio. Antes que nada quiero a visar que todo lo siguiente, será un análisis sobre Rec y Rec2. Por tanto, aquellos que no hayan visto algunas de las partes, no se enojen con algunos spoilers –hablo de develar el argumento-.

Uno de los aciertos más meritorios de Rec es no partir de la idea idiota de “cintas encontradas”, “basado en hechos reales”, etc. que ha sido utilizado y reutilizado los últimos años. Rec, es un falso documental que se sirve de esta técnica simplemente para acercar al espectador a la situación tensionante por la que pasan los protagonistas. El ritmo de la película es trepidante y muy dinámico. Pasa de ser un documental nocturno a una masacre de edificio barcelonés. Los personajes están muy bien logrados y la actuación de Manuela Velasco, como la periodista, es muy convincente y creíble –en Quarantine (2008), remake norteamericano, la inmensa mayoría de las actuaciones dejan mucho que desear…-. Hay escenas realmente increíbles, donde el espectador se mantiene con el corazón en la garganta y lo mejor es que el ritmo no se detiene. (Cuidado, ahora van algunos spoilers): por ejemplo la tremenda escena de la caída del bombero, el primer asalto de la vieja, o toda la escena final donde aparece Medeiros… Es odioso comprobar que el remake norteamericano, no agregó nada ni mejoró nada de lo original. La mayoría de las escenas y tomas, están hechas exactamente como la cinta original, sin cambiar ángulos. Sólo basta con ver el tráiler.

Rec 2 surgió… a pedido del público. La primera tuvo un impacto tan fuerte que la gente –y los críticos de cine también- no se cansaban de pedir una segunda parte. Ambos directores aceptaron el reto y desarrollaron otra historia, un poco más complicada, pero que sin embargo, fue un tanto aburrida… Duele decirlo, pero Rec 2 a veces cansaba. Ya el argumento flaqueó por algunos lados. Supuestamente al final de la primera entendíamos que había una infección –una especie de rabia- que se transmitía a través de la saliva o la sangre y que ciertas personas, tiempo atrás, habían creído que se trataba en realidad de una posesión diabólica. En la segunda parte, nos encontramos que en verdad se trata de posesiones diabólicas. Pero esperen: ¿ahora se puede transmitir al demonio a través de la saliva o la sangre? La cosa no cerraba del todo bien.

Si reflexionamos un poco, lo mismo sucede en The Evil Dead (1981) de Sam Raimi, pero en esta, la historia tenía como punto central la posesión infernal… que se transmitía por alguna mordedura, etc. En cambio en Rec, lo que se sabía era que se trataba de una infección, y replantear que se trata de una posesión demoníaca suena medio forzado.

Pese a esta fisura, Rec 2 fue una espectacular segunda parte que superó con creces las expectativas de los fans. Paco Plaza y Jaume Balagueró, querían esta vez centrarse más en la acción, y lo hicieron. Vivimos una real masacre con escenas muy bien logradas. Hace falta recalcar el trabajo impecable de sonido realizado en ambas partes y que en la segunda es aún mejor. Ya no observamos una sola cámara sino nueve… Contamos GEI (Grupo Especial de Intervención), seis personas provistas de cámaras personales, más una; luego la de los periodistas y la de un grupo de chicos… Y justamente toda la historia relacionada con estos chicos que se infiltran en el edificio, es la más tonta y absurda. Sin embargo, la película vale sino es por su conjunto, pero si por escenas tremendamente espectaculares como la de Jennifer o algunos ataques varios, o la escena final…

Sigo convencido de que se trata de una gran franquicia y de cine español del bueno, el de género, y además de culto. Pero la segunda parte siempre me deja un mal gusto, pese a sus aciertos. En Génesis, habrá cambios, y estoy convencido que para mejor. Por el momento, sigo día a día las novedades y con ansias espero el primer tráiler. Ya veremos que nos depara el futuro…

Para no olvidarnos de esos buenos momentos, les dejo un video que recuerda ambas primeras partes en una edición que te muestra todo!

Nota: no apto para cardíacos.


martes, 3 de mayo de 2011

Actor vs. personaje

Resulta difícil hallar una teoría que relacione la regla general que existe a la hora de seleccionar actores que encajen en sus personajes. De hecho no existe. Sin embargo, se podrían establecer una serie de ejemplos que nos ayuden a una teoría provisoria.

De por sí, una buena actuación es aquella que lejos de resultar exagerada, es decir sobre actuada, resulta natural y por tanto llega a hacernos creer que lo que sucede en la pantalla, podría suceder perfectamente en la realidad. Para lograr esto, es imprescindible que el actor o actriz, sepa meterse totalmente en su personaje y cuando actúe, no sea más Johnny Depp, sino Jack Sparrow. En la teoría resulta fácil para describirlo, sin embargo la práctica viene a ser un poco más complicada.

En parte serán importantes las experiencias personales que el actor pueda tener. Es decir, que lo vivido tenga cierta relación con lo que debe vivir el personaje. Alguna experiencia concreta, o sensación momentánea que llegue a repetirse en el film, enriquecerá la actuación. De este modo, le será más fácil meterse en el personaje pues podrá revivir algo que ya conoce. Un buen actor es aquel que sabe aprovechar lo que de su pasado tiene a su disposición.

Recuerdo unas entrevistas a Roland Joffé –director de “The killing fields” y “The misión”- a raíz de su último trabajo “There Be Dragons”. El título del mismo se refiere metafóricamente a los dragones que cada uno pude llegar a tener: de odio, de amor, de traición, de perdón, etc. Los dragones son esos puntos oscuros y sin explorar de nuestra vida que en momentos determinados salen a la luz. Uno de los personajes, tiene una experiencia dura al tener que traicionar a sus amigos, a su tierra, convertirse en enemigo de sus amigos; y cuando su cabeza no aguanta más esta dura prueba, rompe a llorar al pensar en lo sucedido. El actor que encarga a este personaje es Wes Bentley, quien cuenta que en un momento de su vida estuvo metido en las drogas y a punto de perderse del todo. El haber encontrado este papel en There be Dragons fue para él un revivir. Sus drogas, habían sido sus dragones. En la escena cuando comienza a llorar, Roland Joffé cuenta que cuando terminaron de grabarla y grito »corten«, Wes Bentley seguía llorando y lo siguió haciendo por largo rato. Estaba reviviendo sus experiencias y extirpando sus dragones. El personaje y su persona eran todo uno.

Generalmente, los actores profesionales dedican algunos meses para poder conocer a su personaje y sobre todo, si este les exige ciertas características físicas o mentales. Natalie Portman para su papel en The Black Swan, se entrenó por tres meses para que sus pasos de baile resultaran creíbles e incluso mostrara que, como en la película, se dedicaba a eso por varios años. Natalie Portman obtuvo el Oscar a mejor actriz. Otro ejemplo es Christian Bale, quien tuvo que adelgazar para interpretar a un boxeador drogadicto y acabado. El cambio de imagen, le sirvió también para meterse en su personaje. Él también obtuvo el Oscar por mejor actor de reparto.

Sin embargo, resulta a veces complicado hallar actores que puedan tener cierta relación con sus personajes. De hecho, si se da, es un punto que se descubre luego, cuando el propio actor sabe encontrar la experiencia personal que puede servirle. Si por el contrario, esas experiencias no existen, o están muy ocultas, habrá que descubrirlas, quitarles el polvo y aprovecharlas. En este punto es de vital importancia la figura del director, y más en concreto, la »dirección de actores«. En general, los personajes de las películas de directores como Mel Gibson o Clint Eastwood, realizan actuaciones sorprendentes y en buena parte esto se debe a que sus directores fueron y son actores consagrados. De este modo, soben lo que quieren de los personajes, y lograr hallarlo. Angelina Jolie cuando fue nominada a mejor actriz en su papel en la película Changeling, fue justamente dirigida por Clint Eastwood y de seguro en buena parte a raíz de esto. Apokalipto, película dirigida por Mel Gibson, cuenta con un casting en su mayoría de actores sin experiencia o desconocidos. Mel Gibson de manera magistral supo mostrarles lo que necesitaba de ellos y resultó una obra maestra en todo sentido.

Otro director que merece ser citado, es Gillermo del Toro. En algunas de las entrevistas a raíz de su galardonada »El laberinto del Fauno«, contaba que en una ocasión tenía a un actor que no era muy bueno –por discreción no quiso revelar el nombre. Ante el riesgo de no poder grabar la escena requerida, comenzó a retar al actor e incluso insultarlo, pero de manera muy inteligente: »me has mentido, me dijiste que eras un buen actor. No me sirves. Me arruinarás la película. No sabes actuar«. Ante esto, el actor comenzó a llorar, disculparse y replicar que sí podía hacer su trabajo. Mientras el actor lloraba y gritaba, Gillermo del Toro encendió la cámara y grabó su escena. El resultado fue excelente. Existen miles de formas para sacar lo que se necesita de un actor, este es sólo un ejemplo.

El español Rodrigo Cortés al dirigir Buried, película que en pocas palabras cuenta como un hombre se despierta dentro de un cajón enterrado en Irak, quiso que su personajes interpretado por Ryan Reynolds, viviera la experiencia de cerca. Para ello, lo metió en un cajón de madera, igual al de la película y selló toda la tapa con clavos. Allí lo dejó un buen rato para que sintiera lo claustrofóbico que sería una experiencia parecida. En la película, los resultados obtenidos son muy creíbles.

Pero quizá el ejemplo más gráfico que nos podría acercar a esto de relacionar al actor con su personaje, es la opera prima de Quentin Tarantino, Reservoir Dogs. En la misma, se cuenta como un grupo de gansters luego de haber robado un banco, tienen problemas y traiciones dentro del grupo. Cuando se había reunido el casting completo, los actores y el director comprobaron que todos los que estaban reunidos, habían pasado un tiempo en la cárcel. Tarantino en ese momento pensó que esos actores eran la mejor elección para su película, porque todos sabían lo que era sufrir en la cárcel, todos habían odiado policías, y todas estas características eran esenciales para el film. El resultado también fue asombroso.

Como hemos visto, no existe ninguna regla estipulada que nos indique cuál es la mejor forma de encontrar el actor indicado para un papel. Sin embargo, el que existan experiencias personales parecidas a las que se deben revivir en el film, enriquecerá en buena parte la actuación. Cuando no existan, será deber del director y del actor, encontrarlas. A los que logren con éxito realizar esta tarea, probablemente construyan un personaje inolvidable.